[Episode Zero] Treasure - Capítulo 5

Antepenúltimo capítulo de toda la novela. Sin embargo, tengo una sorpresa que por una parte puede agradar y por otra disgustar. Parece que van a sacar cuatro capítulos más, pero lo harán en formato físico (consulta esta entrada), así que, a menos que llegue a la red, no será posible traducirlos. Estos capítulos saldrían el día 24 de diciembre.
Sobra aclarar que el siguiente texto está totalmente traducido por mí, así que si lo quieres poner en algún sitio pídeme permiso o indica la fuente.
La traducción a inglés pertenece a Lissar.
La traducción a inglés pertenece a Lissar.
Treasure: Capítulo 5
Íbamos a ver los fuegos artificiales. Dajh estaba muy feliz, corría y saltaba por toda la sala, gritando y chillando. Quizás porque ya estaba cansado de todas las pruebas que le habían estado haciendo. Incluso a pesar de que aquel oficial de PSICOM o de que aquellos psicólogos infantiles jugaran con él, seguía siendo nada más que un pájaro cautivo en una jaula.
Le habían hecho pruebas una y otra vez, pero todavía no habían logrado averiguar su objetivo. La única cosa que sabían era que podía sentir la existencia de cosas provenientes de Pulse. No, incluso pensé que esa no era la verdad. Pensé que simplemente podrían estar diciéndome mentiras, a causa de que PSICOM no estuviera consiguiendo los resultados que esperaba.
No me creí nada de ello hasta que estábamos viajando en la nave voladora en dirección a Bowdam. Oh, sí, tú también estabas ahí. ¿Recuerdas la cara de Dajh cuando te vio por primera vez? Hace mucho que no lo veo sonreír de esa manera...
Sazh observaba a Dajh, que correteaba por los pasillos de la nave. Sus pensamientos eran confusos. El chocobito bebé le perseguía. Cuando los dos chicos... no, cuando el chico y el pájaro se conocieron, se hicieron amigos inmediatamente. La cabina era un alboroto con los dos revoloteando por ahí.
Bueno, como no había ningún otro pasajero, Sazh les dejó hacer lo que quisieran. Cuando pensaba en la forma en la que Dajh había estado encerrado en aquella habitación durante tanto, sentía que ahora tenía derecho a corretear y divertirse así. Simplemente no podía decirle que no. A Nabaat tampoco parecía importarle. De hecho, tenía a uno de sus subordinados haciendo una grabación de Dajh jugando con el chocobo. Tal vez la estaban utilizando como otra prueba.
"Papi, tengo sed.", dijo Dajh, corriendo hacia donde Sazh estaba sentado. Seguro que estaba cansado de tanto correr. Por supuesto, el bebé chocobo estaba justo detrás suya, y utilizó la cabeza de Dajh como cojín para aterrizar. Sazh abrió una lata de zumo para su hijo, que se la bebió de un gran trago. Con tanto correr y gritar, no era ninguna sorpresa que estuviera tan sediento.
"Ah, sí, tenemos que ponerle un nombre a este chavalín, ¿no?"
Cuando se conocieron, el pequeño pajarito le empezó a perseguir inmediatamente. No hubo ni tiempo para empezar a pensar en nombres.
"Ummm... ¡un nombre guay! ¡Como el de alguien de la tele!"
Se refería a los programas de niños que Dajh no podía pasar ni un día sin ver. El personaje principal era un chocobito bebé, héroe de la justicia. Los chocobos bebé eran tan populares ahora gracias a ese programa.
"Pero, eh, ¿y si fuera hembra? ¿Qué harías entonces?"
Dicen que ni los expertos pueden saber de qué sexo es un chocobo. Los chocobos son criaturas bastante misteriosas. Pueden entender el lenguaje humano, y tienen un fuerte instinto de regresar siempre a casa. Eso era todo lo que se sabía de ellos.
"¡Vale, pues entonces un nombre guay y bonito!"
"Bueno, eso es mucho pedir. Pero tienes tiempo de sobra para pensarlo. Por ahora no tiene pinta de querer escaparse."
Sin embargo, el problema en realidad era el tiempo que a Dajh le quedase. Sazh se hundió en la depresión. ¿Qué clase de objetivo podría tener un niño de seis años, alguien que no puede hacer nada más que saltar, jugar y gritar?
"¡Papi, papi, ¿qué es eso?!", dijo Dajh, señalando por la ventana.
"¿Hm? Déjame ver. Oh, eso. Eso son las ruinas de Bowdam. Ya falta poco para llegar."
Dajh apretó su frente contra la ventana, mirando fijamente hacia las ruinas. Sazh creía que ya las había visto desde el tren que se dirigía a Ewleede, pero quizá la vista desde arriba diera una impresión diferente a la de desde abajo.
"Quiero entrar."
"¿Dentro de las ruinas? Qué lástima, no se puede. No hay puerta. Nadie sabe siquiera si hay un interior. Es solo una cosa extraña de Pulse..." Entonces Sazh se acordó. ¿Una cosa extraña de Pulse? ¿Era eso de lo que Nabaat le había estado hablando? ¿No dijo algo sobre que Dajh podía sentir cosas de Pulse?
"Está dentro."
"Dajh... tú..."
Estaba demasiado asustado para decir más.
"Dajh, ¿hay algo ahí dentro?"
Repentinamente, Nabaat se encontraba junto a él. Debía haber estado escuchando.
"No... no lo sé. Pero está ahí."
"Ya veo. ¿No sabes qué es, pero sabes que hay algo ahí?"
Dajh asintió mientras miraba por la ventana.
"Gracias. Eres un niño muy bueno.", dijo ella, dándole palmaditas en la cabeza. Miró a Sazh como diciendo: "Este es el poder de tu hijo".
Pero él todavía no se lo podía creer. Esas ruinas parecían extrañas. Dajh simplemente estaría interesado en ellas por eso, solo querría intentar entrar dentro.
"Conseguiremos un equipo de investigación para ello, y buscaremos en el interior de esas ruinas. Hay una posibilidad de que dentro haya un fal..."
"¿Me tomas el pelo? ¡No hay forma de que eso sea posible!" Sazh estaba gritando sin darse cuenta. Dajh se sobresaltó y le miró, cosa que hizo que Sazh decidiera calmarse.
"No te preocupes, papi solo está un poco sorprendido. Perdona, he gritado, no quería asustarte."
Cogió a Dajh y lo sentó sobre sus rodillas. No quería que siguiese mirando por la ventana.
Tampoco quería creer que realmente podía sentir cosas de Pulse. Creo, muy en el fondo, que todavía pienso que ellos lo interpretaron todo mal. No hay forma de que Dajh pueda ser un l'Cie. Así que cuando le vi mirando aquellas ruinas de esa manera, simplemente no pude soportarlo.
Quería seguir creyendo que Dajh solo deseaba ver el festival de los fuegos, que no tenía nada que ver con Pulse. Estaba seguro de que había oído a gente hablar de él en el tren de Bowdam a Ewleede. Incluso aunque yo nunca le dije nada, Dajh sabía que de los fuegos de Bowdam se decía que concedían deseos.
Hey, ¿recuerdas qué deseo pidió Dajh? "Espero que papi se vuelva a poner contento." Eso dijo. Supe que no podía continuar aparentando tanta tristeza después de eso, que ya hasta le estaba preocupando. Así que decidí que no volvería a parecer triste o preocupado delante suya. Bueno, puse todo mi empeño, ¿no? Incluso después de lo que dijo la Teniente...
La noche brillaba cual sol de mediodía. Era casi el final del festival de fuegos artificiales y ya se habían lanzado muchos al cielo.
Todo el mundo había terminado ya de pedir sus deseos. Habían elevado la vista al cielo y dicho sus "oohs" y "aahs". Dajh cogía a Sazh de la mano. Saltaba una y otra vez, riendo y sonriendo.
"Y bien, Teniente Nabaat, ¿cómo ha ido?"
Tanto Sazh como Nabaat eran los únicos que miraban a un lugar completamente diferente al resto de personas a su alrededor. Nabaat había estado esperando en la nave que llegara el informe del equipo de investigación. Si ella estaba aquí ahora, eso quería decir...
"He recibido un comunicado del equipo de investigación.", dijo Nabaat, en voz baja. Sazh aguantó la respiración y esperó que continuara.
"Hay un fal'Cie de Pulse dentro de las ruinas."
El sonido desapareció del mundo. Los estallidos de los fuegos, los vitoreos de la gente... todo se había ido. Lo único que quedaba era la voz de Nabaat.
"Es bastante vergonzoso. Esas ruinas están ahí desde hace cientos de años, pero el Sanctum ha sido incapaz de hacer algo con ellas. Tenemos mucho que agradecerle a Dajh."
Dajh ni siquiera era consciente de que Nabaat estaba hablando de él. Sus manos apuntaban al cielo a la vez que saltaba, como si pensara que podía tocar los fuegos.
"Me refiero a que de repente dijo que quería ir a Bowdam, que había "algo ahí". Pero quién hubiera pensado..."
Quién hubiera pensado que habría un fal'Cie de Pulse en Bowdam. Dentro de unas ruinas sin entrada ni salida.
"Ahora lo sabemos con seguridad. Dajh puede sentir cosas de Pulse."
"Aparte de eso, ¿cuál es su objetivo? ¿Simplemente sentirlas y encontrarlas?"
La expresión de Nabaat se volvió turbia. "Todavía no estamos seguros de si ese es el caso."
"Pero, ¿por qué no? Quiero decir... él lo encontró para vosotros, ¿no es así? ¿Por qué no lo sería?"
"Mis disculpas. Hay mucho que no sabemos. Pero siento que no sería algo tan simple como encontrar al fal'Cie de Pulse..." Se paró en seco. Parecía que no quería decir más. Si su objetivo fuera encontrar al fal'Cie de Pulse, ahora que había sido encontrado en las ruinas, Dajh ya estaría convertido en un cristal; lo que significaba que el encontrar al fal'Cie no había completado su objetivo.
¿Tenía también que encontrar a todos los l'Cie que estaban escondidos? ¿O quizás no solo tenía que encontrarles, sino también derrotarles? De una forma u otra, era esperar demasiado de un niño de seis años.
"Papi. ¡Hey, papi!" Dajh estaba tirándole del brazo.
"Oh, perdona. ¿Qué pasa?"
"¡Vayamos ahora al Parque Nautilus!"
Sazh y Nabaat intercambiaron miradas. El Parque Nautilus era un parque temático dirigido por el Sanctum. Era el centro de la Ciudad de Nautilus. ¿Sentía Dajh más cosas de Pulse? Probablemente a los l'Cie de Pulse.
"Hay algo... ahí?"
Apenas pudo evitar que le temblara la voz. Si había l'Cie de Pulse en el Parque Nautilus, entonces esta vez Dajh podría convertirse en un cristal.
"¡Sí! ¡Hay un montón de chocobos! ¡Y cositas esponjosas!"
Sazh sintió un gran alivio. Dajh solo quería ver chocobos y ovejitas. Oh, sí, habían hablado de Nautilus en el tren a Ewleede. Probablemente solo acabara de recordar eso.
"Parece que no tiene nada que ver con Pulse."
Sazh asintió levemente.
"¡Llévame, llévame!"
Estaba a punto de decirle que irían más tarde, pero Nabaat le interrumpió. Sazh pensó que estaría decepcionada al no coincidir sus expectativas con la realidad, pero su expresión era serena.
"Por favor, dime si hay otro sitio más al que quieras ir, ¿vale?"
Oh, por supuesto. Aunque esta vez no sea la vencida, siempre habrá una próxima. Eso era probablemente lo que estaba pensando ella. O quizá solo que un niño que lleva encima la pesada carga de un l'Cie merece divertirse un poco, y quiere darle esa diversión. No, ella no. Definitivamente, no era el caso.
"Te llevaré allá donde quieras ir."
"¡Al Parque Nautilus!"
"Vale, vale. La próxima vez iremos todos juntos. Lo prometo."
"¡Vale!"
Cualquiera que estuviese observando la escena pensaría que era enternecedora. Cualquiera que no supiera la verdad. Sazh desvió la mirada y vio un rostro familiar. Ese soldado de cabellos plateados. ¿Cuál era su nombre? "Teniente Rosch", pensó.
"Teniente Nabaat." Su voz sonaba dura. Sazh tenía un mal presentimiento.
Nabaat se dirigió a él. Pensando que Rosch estaba ahí para jugar con él otra vez, la cara de Dajh se iluminó. Sazh le sujetó y le cogió. De lo que iban a hablar no era probablemente algo que un niño debiera escuchar.
"La decisión ha sido tomada."
Sazh les escuchaba hablar, de espaldas a ellos, mientras se llevaba a Dajh lejos de allí.















































